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LA "GLASA REAL" O "ROYAL ICING" (PARTE II)

Este post ha sido escrito y publicado por Alex para www.galletazas.com

Si en el anterior post os hablamos sobre la elaboración y los diferentes tipos de textura que debéis tener en consideración para preparar la glasa real, en especial si es para la decoración de galletas, hoy terminaremos con la parte divertida: ¡los colores!

TEÑIDO DE LA GLASA

Porque una glasa sin color es como una madrugada sin camión de la basura, como una película en el cine sin esa cabeza desproporcionada que se sitúa frente a ti en el último momento, o como comer palomitas sin terminar con un trozo entre las muelas convertido en un amenazante bracket jugando a desplazar cada pieza dental de tu boca.

Para dar alegría a nuestras decoraciones galletiles contamos con una amplia gama de colorantes alimentarios. Los hay líquidos, en gel, pasta o polvo.

Para conseguir nuestro cometido utilizaremos colorante en gel, ¿Por qué? Mejor os explicamos por qué no usar los demás: porque los colorantes líquidos no proporcionarán colores intensos y además cambiarán irremediablemente la textura de la glasa diluyéndola más de lo necesario. ¿Compensar añadiendo más azúcar? ¡Enhorabuena! acabáis de incrementar el coste y trabajo de vuestra glasa y al añadir más azúcar seguramente habréis cambiado el tono que creíais haber conseguido, tendréis que añadir más colorante y habréis convertido vuestra receta en un bucle infinito. Los guionistas de «Atrapado en el Tiempo» inspiraron su historia en estos hechos reales y no en una rata gorda de pueblo escondida en una madriguera.

Los colorantes en pasta no se diluyen bien y al no homogeneizarse terminaremos con manchas oscuras a lo largo y ancho de nuestro proyecto de glasa. Los colorantes en polvo la espesarían en exceso, amén de tener que emplear una tonelada para poder obtener un tinte medianamente intenso y no queremos tener que pedir un crédito bancario para comprar colorantes. Es decir, olvidaos del resto y centraos en los colorantes en gel. A nosotros nos resultan especialmente cómodos de usar los de la marca: Americolor™(~3.50 EUR para gamas sencillas), por su intensidad y la facilidad con la que se integran.

Es el momento de aplicar vuestros amplios conocimientos en colorimetría de la EGB para conseguir diferentes tonos con un número básico de colorantes. Con tonos magenta, cyan, amarillo y negro podréis obtener con relativa facilidad cualquier tono, y si no preguntad a vuestro cartucho de tinta de impresora más cercano.

DECORANDO

Entre las diferentes técnicas que existen para la decoración de galletas, vamos a centrarnos en la decoración con manga. Esta técnica permite jugar con el volumen que nos proporcionarán las diferentes consistencias de la glasa.

Aunque por comodidad y versatilidad preferimos hacerlo con manga, muchos otros se decantan por los "biberones": dispensadores de plástico similares a los botes de ketchup y mostaza de las hamburgueserías, para aplicar la glasa de relleno. Nosotros preferimos emplear mangas con boquillas del nº1 o nº2 para el delineado y del nº3 para el relleno.

La técnica es sencilla: se utiliza la glasa de consistencia media que elaboramos en el post anterior y delimitamos los bordes de la galleta creando un "dique" que mantendrá la glasa de relleno.

Con la manga del nº3 o uno de los biberones, rellenamos este dique con la glasa de relleno, que es mucho más fluida que la anterior y la distribuimos usando un palillo o un punzón para llenar huecos inaccesibles o burbujas de aire. Podemos agitar un poco la galleta para igualar y homogeneizar. Ambas consistencias se unirán y prácticamente serán inapreciables.

Por último se aplican los detalles con la glasa de delineado.

Es muy importante que mantengáis la boquilla un centímetro y medio de la galleta aproximadamente para que el trazo del delineado o de detalle quede limpio y "tubular". Si acercamos la boquilla a la galleta en exceso, el chorrito aparecerá aplastado y espachurrado. Imaginad que tratáis de llenar una piscina hinchable con los bordes a medio inflar, en eso convertiréis vuestra galleta. Si por el contrario la elevamos demasiado, el chorrito comenzará a hacer bucles al caer y adiós trazos. No habrá alisado japonés en este mundo que pueda remediarlo.

Podemos conseguir bonitos efectos tridimensionales dependiendo de la consistencia y también si aplicamos glasa sobre glasa ya seca, quedando por encima de la capa anterior y generando un efecto de volumen, o añadiendo diferentes puntos de color sobre la glasa recién aplicada y húmeda y veremos como ambas se fusionan entre sí creando efectos de estampado y diferentes texturas. Ahí entra vuestra imaginación para jugar con las consistencias y tiempos de secado.

Queremos ver vuestros experimentos. Queremos que nos preguntéis, que nos consultéis... ¡Queremos ver que estáis vivos, viiiiiivoss!!

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