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LAS GALLETAS DE COMUNIÓN PARA LOS NIÑOS GRANDES QUE HARÍAN BABEAR A AMY WINEHOUSE

Este post ha sido escrito y publicado por Alex para www.galletazas.com

Alergia y Primeras Comuniones son los elementos más característicos de la estación primaveral. Atrás quedan el canto de los pajaritos, el aumento progresivo de las temperaturas, o la explosión de colores que inunda cada centímetro de tierra desnuda, cuando en lo único que puedes pensar es en arrancarte los ojos -ahora inyectados en sangre- con una cucharilla de café, o extraerte los pulmones empleando tan sólo tus manos desnudas y un sacacorchos de cocina.

Galletas de «Primera Comunión» ideales para los niños grandes que ya no quieren ser niños
Galletas de «Primera Comunión» ideales para los niños grandes que ya no quieren ser niños

Nos sentimos morir, sí, morir entre el característico sopor de los antihistamínicos y las drogas legales de venta en farmacias. Pero no nos importa, porque siempre podremos asomarnos a la ventana y saludar con la mano a esos pequeños niños. Infantes engalanados con los trajes característicos de tan tradicional celebración religiosa, que no dudan en huir despavoridos ante la esperpéntica visión de un ser que se derrite sobre el alféizar de la ventana entre mucosidades, enrojecimientos y una clara insuficiencia respiratoria, que no parece estar saludando, sino reclamando entre gruñidos los tiernos cerebros de esos pequeños cristianos que ahora corren cuesta abajo... con ojos llorosos por el pavor... gritando... e implorando ayuda a su Dios, ahora que tienen un compromiso más estrecho con él.

Y para la ocasión, hemos sacado nuestra cámara de fotos y hemos puesto a posar estas ricas galletitas de mantequilla decoradas con glasa real para la «Primera Comunión», muy al estilo «Winehouse», pero bastante más saludables y ¡con cero alcohol en sangre!

Hemos visto cardados de pelo menos vistosos que los de estas galletitas tan cuquis.
Hemos visto cardados de pelo menos vistosos que los de estas galletitas tan cuquis.

Esta monada de galletitas de mantequilla, recién horneadas y listas para que tus invitados se lleven el mejor regalo, son elegantes y desenfadadas, alejándose ligeramente de la temática infantil ahora que nuestros pequeños son más adultos de lo que nunca han sido. Ellos las adorarán y son un detalle que se guarda dentro... muy dentro... en las entrañas mismas, y no en un cajón acumulando polvo. ¡Aunque también aguantan!, por si prefieres guardarlas en un sitio algo menos oscuro y húmedo que un estómago.

¿A que están chulas? ¡Ya tenéis una buena idea para este año! Un pequeño y dulce detalle que les hará olvidar a ese gelatinoso ser de la ventana, esa masa deforme y viscosa que se agita inquieta en la penumbra pidiendo un inhalador... ¡Feliz alergia!

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