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GALLETAS LINZ. SENCILLEZ, ELEGANCIA Y COLOR EN UNA SOLA RECETA.

Este post ha sido escrito y publicado por Mariades para www.galletazas.com

¿Linz? ¿Lizl? ¿Lidl? ¿alrhaglahur? tranquilos, no estamos fibrilando, simplemente es alemán, y recibe este nombre por la tercera ciudad más grande de Austria. En gastronomía, son las galletas que podéis encontrar en los surtidos industriales y se caracterizan porque presentan un centro de mermelada muy sugerente. De hecho son las más atractivas y las que más suelen destacar. Es el equivalente al grano que te sale el día anterior a una boda. Da igual como te hayas vestido, el peinado de cientos de euros o los tacones de 15cm. Ante tu mera presencia, el mundo se oscurecerá alrededor y el grano brillará acaparando toda la atención. Esta galleta consigue el mismo efecto.

Ni que decir tiene que cualquier parecido con la versión industrial será pura coincidencia, y si esto ocurre, sería un fail en toda regla. Chicote se mordería un antebrazo y correría a vomitar gritando "puta mierda" entre arcadas. No queremos eso.

La galleta original procede de la renombrada "Linzertorte". Una tartaleta elaborada con mantequilla y enriquecida con los aromas de almendras, limón y canela. Se rellena de grosella en conserva y se cubre con una tapa de masa crujiente en forma de rejilla. La galleta se elaboraría utilizando la misma masa, pero en su lugar nosotros utilizaremos galletitas de mantequilla hechas por nosotros y nuestra mermelada favorita, así de locos estamos.

INGREDIENTES

  • 400 gr de harina tamizada.
  • 240 gr de mantequilla sin sal a temperatura ambiente.
  • 120 de azúcar.
  • 1 huevo mediano.

Para el relleno he usado mermelada de arándanos. Un sabor ácido e intenso pero no especialmente dulce. Así logramos un contraste de sabores porque, a pesar de ser mermelada, al paladar no resulta tan empalagosa como la típica mermelada de fresa (la más utilizada en este tipo de recetas).

PREPARACIÓN

Batimos la mantequilla y el azúcar en la batidora a máxima velocidad para que coja volumen y pierda su color blanqueándose. Si no tenemos batidora, a mano hasta que las venas del antebrazo se bufen. Echamos el huevo y seguimos batiendo hasta que esté bien mezclado. Cuando todo esté bien incorporado cambiamos la varilla por la pala y bajamos la velocidad a media-baja. Si hasta este punto seguimos sin batidora, continuamos a mano hasta que la carne se despegue del hueso cúbito. Iremos echando poco a poco la harina previamente tamizada hasta incorporarla toda y esté bien mezclada.

La masa es muy blanda, así que la metemos envuelta en film en la nevera unas 2 horas. Procurad no dejar el tupper del salmorejo cerca, recordad que hablamos de mermeladas para el relleno, jamás mencionamos el ajo.

Galletas Linz con nuestra propia masa de galleta. Con los bordes bien horneados y listas para aguantar tentaciones.
Galletas Linz con nuestra propia masa de galleta. Con los bordes bien horneados y listas para aguantar tentaciones.

Pasadas las 2 horas precalentamos el horno arriba y abajo, sin aire y a 180ºC. Estiramos con el rodillo sobre un papel de horno o la encimera enharinada. El grosor adecuado de estas galletas es de unos 4 mm. Una vez estiradas usad un cortador que os permita cortar una galleta entera y otra que permita recortar la silueta interior de la galleta. Es tan simple como coger dos cortadores del mismo diseño, pero uno más grande para la galleta y otro más pequeño para practicarle el agujero. ¡Acordaos de hacer una con agujero y otra sin él antes de hornearlas!

Se ponen en la bandeja del horno y a hornear durante unos 12 min. aproximadamente. Estarán listas cuando los bordes se vean dorados.

Cuando las saquemos del horno, y en caliente, espolvorearemos azúcar glass por las galletas agujereadas. No os vayáis a quemar, el Linitul está muy caro. Esperamos a que se enfríen un poco y pasamos a una rejilla enfriadora

Aún calientes, el azúcar glass se adhiere un poco mejor.
Aún calientes, el azúcar glass se adhiere un poco mejor.

Ahora viene lo más fácil: aplicar la mermelada y emparejar las galletas. Con media cucharadita bastará y no os emocionéis, malditos ansiosos. La galleta no va a ir a ningún lado y siempre podéis comeros la mermelada a cucharadas, no hay necesidad de verter una tonelada sobre las galletas porque si lo hacéis se desbordará al juntarlas y no quedará bonita. Si ponemos menos no se van a pegar. Probad hasta que déis con la cantidad exacta y ¡ya estarán listas para comer! Os aconsejo que si vais a conservarlas lo hagáis en una lata o un tupper cerrado para que la mermelada no se reseque. También se pueden separar las galletas entre si con papel de horno para que la capa de azúcar glass se estropee menos.

Momento apoteósico: la colocación de la tapa. A estas alturas ya estábais desesperados por hacerlo. Y lo sabéis.
Momento apoteósico: la colocación de la tapa. A estas alturas ya estábais desesperados por hacerlo. Y lo sabéis.

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¿Qué mermelada le vas a poner?

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